La utilidad de escribir a mano
El otro día, una persona que conozco desde hace una vida se emocionó con el hecho de que publiqué, en una historia de Instagram, por puro deporte, una serie de títulos que pensé para el nuevo librito en el que estoy trabajando. Tal persona me dijo que siempre le ha gustado escribir y yo no lo sabía, a pesar de conocernos desde hace décadas.
Escribir, para muchos, es la única y sola forma de desahogo que existe. Ahora, con la comunicación instantánea, la confidencialidad se ha prácticamente perdido. Todo lo que dices puede ser divulgado; en cualquier momento pueden grabarte y, en cualquier momento, tus secretos pueden ser publicados como screenshots y demás. ¿Qué queda? Escribir en cuadernos se ha transformado en la forma más segura de verter las propias meditaciones.
La categoría de los confidentes, por lo tanto, se está haciendo desear y la escritura anónima y desconectada a lo virtual, se ha transformado, de nuevo, en la forma más íntima de poseer la propia vida y los propios recuerdos, gozando de esa dulce sensación de que nadie más, en el mundo, los conoce.