Ir al contenido principal

Entradas

Destacados

Galletas de la fortuna

         Hace un par de días, leí en Instagram algo que sabía ya desde hace muchísimos años. Estos meses me han hecho pensar a que parece que la vida me está haciendo un repaso de los conocimientos más básicos de la existencia y me está imponiendo recordarlos para… quizás para qué. El mes pasado la vida me hizo recordar que existen modos para desahogarse, donde no es necesaria la confesión de las propias angustias, a pena de ser malinterpretado o juzgado en poco. La amistad debería ser también una suerte de auxilio en ese sentido, pero los seres humanos somos muy complicados y el hecho de recibir o dar confesiones, a veces, puede dañar un poco la amistad y existen severas posibilidades de que, quien recibe, crea que quien ofrece las confesiones tiene, tal vez, un segundo propósito que, en verdad, no existe. No lo digo por mí: sé cosas privadas de medio mundo, porque soy capaz de llevar los problemas de los demás, sin sentirme deshecho por haberlos enfren...

Entradas más recientes

Lentejas como flores o De las versiones previas

Todo lo que vemos e imaginamos

Sueños nocturnos

Sobre la soledad del escritor (post escrito el 7 de enero del 2022)