Conclusiones
He terminado, finalmente, la portada y las ilustraciones de “Dos soles que arden sobre el avhid”, y estoy esperando la última prueba de estampa, para pasar directamente a la publicación. Ahora que he llegado al final, me doy cuenta de la enorme cantidad de errores que cometí durante la creación de las ilustraciones. El problema es que, en libros estampados, es difícil representar los valores tonales, de allí que la mayor parte de las ilustraciones, las mejores, al menos, vienen realizadas con acuarelas y tintas. Esto, porque las veladoras y las líneas planas son más fáciles de representar por las máquinas de estampado. Los valores tonales, en cambio, se empastan. Cuando una gota de tinta cae sobre una página de color crema, como este tipo de papel es poroso y absorbente, hace que la tinta se alargue, se abra, y esto hace que los tonos oscuros se vean más oscuros y los tonos claros, se falseen y aparezcan más oscuros o se confundan. Así que lo que es blanco, se ve gris; lo gris claro, se ve gris oscuro, y lo que es oscuro, se ve casi negro.
Ahora mismo estoy intentando entrar en el papel de la escritura del nuevo libro, que ya consta con más de trescientas páginas. El hecho es que debo todavía concluir algunos arcos narrativos para dirigirme al final. Me he dado cuenta que tendré que eliminar o mover algunos capítulos, para darle más espacio a algunas ideas que tengo. Creo que todavía tengo un buen camino que recorrer. Las ilustraciones de este nuevo libro, las haré en tinta y aguadas, así que, al menos, me ahorraré una enorme cantidad de tiempo en ensayos y errores.
Muchas de las ilustraciones que hice para “Dos soles que arden sobre el avhid”, quedarán fuera del proyecto, pero no las descartaré completamente; quizás en una edición futura, las pueda incluir.
Aquí en Roma está llegando el otoño, pero todavía tengo encendido el ventilador. Son las 11:45 de la mañana del 4 de septiembre, y les envío un saludo.